MODE Night Club, Marc Sethi

En un mundo en el que es fácil olvidarse de vestirse y en el que salir parece algo de un pasado remoto pensar en la música club puede parecer un poco absurdo.

Hay pocos lugares menos apropiados en este momento que una pista de baila sudorosa y abarrotada. Bares, clubes y locales de todo el mundo están cerrados, y con razón. La música dance ha estado tradicionalmente vinculada a la unidad, los espacios llenos y salir de fiesta. Entonces, en esta nueva, y con suerte efímera, realidad de separación, ¿qué pasa con la música electrónica?

Las consecuencias de la propagación del COVID-19 son inmensurables, casi insondables. Nada en la historia reciente ha tenido tanto alcance. Tanto es así que escribir sobre música parece incluso inapropiado. La vida de los y las más afortunadas está en pausa, para otros muchos y muchas ha cambiado irremediablemente y para algunos/as, tristemente, se ha perdido.

El arte, la música, los juegos parecen carecer de sentido dada la magnitud de la situación. Pero, lo cierto es que siempre han sido herramientas del bienestar social.

“Streaming from Isolation” de Boiler Room es un buen ejemplo. El streaming está recaudando fondos para la Global Foodbanking Network, una organización que busca combatir el hambre global y reducir el desperdicio de alimentos. Esta crisis ha arrojado un foco sobre cuántas personas en el mundo desarrollado viven en el umbral de la pobreza. En una situación en la que nadie debería abandonar sus hogares, las donaciones son una de las pocas formas en las que se puede ayudar.

La plataforma lo está haciendo bien al dirigir a sus dos millones de suscriptores de Youtube hacia esta causa benéfica. Four Tet, DJ EZ, Mall Grab o Palms Trax son algunos de los artistas que han puesto sus mesas de mezclas y casas a disposición de la causa.

En todo el mundo, las personas están respondiendo de manera creativa a la pandemia. Se ha puesto al descubierto la fragilidad de muchas industrias y los medios de vida de quienes trabajan en ellas. Hay innumerables ejemplos de personas que intentan recrear el espacio social de manera virtual para mantener conexiones y con ello cierta sensación de normalidad.

Estas respuestas, estas adaptaciones a la crisis tienen implicaciones mayores. Los y las que tienen suerte de no experimentar los síntomas físicos de esta enfermedad no están exentos del miedo, la ansiedad, la frustración y la soledad que produce el encierro. Boiler Room, junto con otros tantos medios y artistas han encontrado una manera de proporcionar un alivio.

DJ EZ llevó a cabo una actuación de 24 horas en solidaridad con los trabajadores de la primera línea de lucha frente al coronavirus. HAAi luce con orgullo una camiseta del NHS, alentando a la gente a que se quede en casa. Los stories de Instagram de los y las artistas están llenos de vídeos de gente bailando en cocinas, balcones, comedores, con perros, bebés o gatos. Son estos momentos los que capturan una sensación de unión que es fácil perder de vista en tiempos difíciles.

El streaming de música nos invita a sumergirnos en los recuerdos. Nos invita a prepararnos una bebida y bailar en la sala de estar mientras hacemos videollamadas a nuestros seres queridos. Nos recuerda que todo esto es temporal. Y también nos ofrece cierta perspectiva. Sí, nuestros planes se han cancelado y estamos encerrados/as pero también lo están los demás, incluidos nuestros artistas favoritos.

Artículo original publicado en www.magneticmag.com por Dan Carabine.