Si estás puesto en festivales y te mencionamos uno que pretende combinar el arte y el ámbito digital,  seguro que sabrás de cual te estamos hablando. ¿Necesitas más pistas?  Se combinan  instalaciones  inmersivas y envolventes con los shows audiovisuales más vanguardistas, proyecciones 360º, sesiones de Djs, conferencias y workshops.

¿Y bien?  Hablamos de MIRA Festival. Entre los días 5 y 9 de noviembre, MIRA Festival se dio en una de las ediciones más ambiciosas en cuanto a programación se refiere. Más de 50 actividades y 120 artistas implicados con un total de 10.000 personas reunidas en los diferentes ambientes, formando esta inaudita edición. MIRA Festival cumplió su novena edición y por primera vez, tuvo lugar en otros espacios culturales a parte de Fabra i Coats como son, l’Auditori, el Teatre Lliure de Gràcia y el nuevo centro de artes digitales IDEAL. Y esto no se ha dado de forma aleatoria y es que la sede emblemática con la que el festival ha contado desde sus inicios, se despide definitivamente para dar paso a las nuevas instalaciones, para sus celebraciones posteriores.

MIRA Festival se ha contextualizado bajo el concepto de Destruction ¤ Genesis. Así pues, ha adoptado un discurso que invita a la reflexión y al debate existencial mediante la siguiente pregunta: ¿Avanzamos hacia la destrucción o hacia un nuevo génesis? Las jornadas y sus expresiones artísticas sirvieron para que cada uno pudiera dar respuesta a la cuestión.

Vayamos a destacar en estas líneas los que para nosotros fueron los mejores momentos del festival:

Empezamos el jueves con el espectáculo de Floating Points junto a Hamill Industries, los cuales se encargaron de todo el peso visual de la exhibición. Floating Points nos embriagó durante casi 60 minutos  con los sonidos de su último disco Crush, en los que  mezcló diferentes estilos como la música clásica o el jazz teniendo el IDM como base. Mientras nuestros oídos asimilaban todo este conjunto de sonidos, por nuestros ojos entraban ondas visuales con las proyecciones e imágenes que se seguían.

Otro punto álgido de la edición, lo dio Biosphere el sábado 9, el cual llevaba 15 años sin pisar Barcelona. El artista, nos introdujo en un entorno ambient que lejos de ser lento y concentrado, nos llevó al IDM más remoto. Imágenes cinematográficas de películas de ciencia ficción y serie B pasaban al ritmo de la música, convirtiéndose en un  set con una estética retro futurista muy hipnótica.

Arca fue el que trajo la sorpresa y aún no sabemos exactamente por qué: su presencia no dejó indiferente a nadie y es que el público no esperaba al artista venezolano que estuvo el mismo jueves colaborando en la instalación de Carlos Saéz, “Dualismo”. Por otro lado, dicen por ahí que no era él el que estaba sino un chico que se le parecía mucho… ¿Quién sabe? Hasta el momento las dos versiones tienen la misma veracidad.

El viernes, Clark se expuso como uno de los mejores dotados de la electrónica actual gracias a su increíble directo. El Dj, productor, remezclador, presentador de radio y diseñador creó unas melodías absorbentes  y otras tantas de techno poniendo así en manifiesto el caos sónico. Otros artistas que estuvieron muy a la altura de las circunstancias  fueron  Marina Herlop que nos deleitó con una actuación que nos hizo olvidar todo lo que estaba fuera de la sala gracias a su voz aguda y atonal que hablaba en un idioma inventado, un piano electrónico y toda la pasión que rebosaba la artista.  Alessandro Cortini o el genio de la tecnología analógica y modular nos hizo disfrutar como locos de un espectáculo audiovisual acompañando a su álbum VOLUME MASSIMO. Finalmente nos reverenciamos ante B12 por ser una de las duplas más consolidadas en el panorama del IDM y por elevarnos a una experiencia desatada.

Estas actuaciones y muchas más son las que han dado nombre este año al inmejorable festival. Tendremos que esperar unos meses para que la experiencia se repita en su 10ª edición. ¡Desándolo estamos!