Vía Roc Nation

Sabes que es el apocalipsis cuando Jay Electronica lanza su álbum debut “A Written Testimony”. El rapero, nacido en Nueva Orleans y establecido en Nueva York, apareció en escena hace más de una década con "Act I: Eternal Sunshine" (The Pledge-2007), seguido de algunos sencillos y features en álbumes de renombre. Nos dijeron que esperáramos un álbum, pero año tras año se ha ido retrasando hasta el punto de que nadie lo estaba esperando y Electronica comenzó a desaparecer. Pero la semana pasada nos dijeron que se lanzaba “A Written Testimony” y esta vez ha sido verdad.

Jay-Z ocupa un lugar destacado en este álbum, casi tanto como Jay Electronica. Dado su papel en el ascenso de Jay Electronica y la posterior firma de Roc Nation era de esperar. Travis Scott y The-Dream también hacen acto de aparición pero su presencia es menos una fuerza dinámica que define la canción y más una pieza más de esta fascinante máquina de música.

Parece que el álbum ha estado marinando, evolucionando y desarrollándose durante bastante tiempo, aunque se hizo en 40 días y 40 noches. Desprende una sensación atemporal que no le adhiere a ninguna época. Vive solo. La producción agrega una calidad onírica, como si hubieras abierto una puerta con una luz blanca y brillante y Jay-Z estuviera allí de pie con una túnica blanca dándote la bienvenida al álbum.

Desprende un aura experimental, usando coros de niños, largas secuencias instrumentales, y discursos que echan por tierra el tradicional ritmo de los álbumes rap. Multitudes animando tracks como “Shiny Suit Theory” o viejos programas de televisión en “Universal Soldier” hacen que este álbum parezca aún más atemporal. “Ezekiel’s Wheel” es lento y medido, al ritmo de un click en una ruega giratoria mientras Jay-Z, The Dream y Jay Electronica (junto a Brian Eno) te guían a través del álbum.

Quizás haya sido el destino el que haya hecho que su lanzamiento tenga lugar ahora. En “Exhibit C” (2009) rapea: “Estoy intentando encontrar el sentido a la vida en una Corona”, probablemente una cerveza corona pero con la actual pandemia del COVID-19 cobra un nuevo significado.

Su alienación y reverencia al anti-semita Louis Farrakhan es bastante preocupante. Agrega una capa política y sociológica a este álbum que no necesitar estar ahí. En un álbum tan sobresaliente como este, esto logra sembrar algo de duda.

Si bien no hay forma de que este álbum esté a la altura de las expectativas, sería imposible, lo cierto es que se acerca bastante. Es una lección de que el arte se hace esperar.

Puedes escuchar el álbum completo aquí y hacerte con tu copia aquí. En momentos como el actual apoyar el arte es fundamental.

Artículo original publicado en www.magneticmag.com por Ryan Middleton.