El formato físico vuelve con más fuerza que nunca a la música y es que a pesar de que el streaming sigue creciendo sin parar, los vinilos y los CD’s se niegan a morir. ¿Las víctimas del asunto? Las descargas en digital.

Esta semana Recording Industry Association of America o lo que es lo mismo, la asociación de la industria musical americana, ha comunicado que por primera vez desde 1986, los vinilos han vendido más que los CDs en 2019 (esta noticia nos llega vía TICbeat). En la primera mitad del año pasado, la venta de vinilos se vio incrementada en un 12.9% con respecto al año anterior, siendo vendidos hasta 10 millones de vinilos en EEUU y más de 4.3 millones en Reino Unido. De hecho, esta no es la única curiosidad y es que en UK las cintas de cassette están viviendo su segunda juventud vendiéndose hasta 89.000 de éstas en el último año.

Este movimiento ante lo intangible y lo superficial que componen los formatos digitales viene por la sensación que muchos consumidores tienen al  pagar por el streaming es pagar por humo; además, representa la cultura de consumir sin parar o el usar y tirar;  puedes ver o escuchar algo durante una semana, y olvidarlo a la siguiente.

Aún estando gozando de la vuelta a lo analógico que crece exponencialmente año tras año, la suma de las ventas de vinilos, CDs y descargas musicales apenas llegan al 20% de los ingresos de la industria musical. El 80% corresponde al streaming, que se ha convertido en el gran monopolizador de la industria musical aún habiendo empeorado la calidad musical con sus codecs de compresión para que los ficheros musicales ocupen poco. El sonido analógico da una escucha diferente, más auténtica y profunda para muchas personas, por eso, las ventas de vinilos no dejan de crecer.