Sama Abdulhadi, TRISTAN HOLLINGSWORTH

La DJ Sama Abdulhadi ha sido puesta en libertad por las autoridades palestinas tras haber pasado ocho días en una cárcel de Jericó. La liberación ha sido bajo el pago de una fianza en efectivo de 500 dinares jordanos y la artista ya está en casa con su familia. Por el momento no puede salir de Palestina.

Estoy sana y salva y me gustaría dar las gracias a todos/as las que se han pronunciado en apoyo a mi situación y han pedido mi liberación inmediata. Estoy abrumada por el apoyo que he recibido de mis compañeros músicos, artistas, activistas y de toda la comunidad musical. Reitero mi agradecimiento a todos/as lass que me han hecho sentir apoyada. Ahora mismo lo único que quiero es pasar tiempo con mi familia”, dice Abdulhadi en un comunicado de prensa.

Abdulhadi está siendo investigada por actuar en un evento privado el 27 de diciembre en Maqam Nabi Musa en Cisjordania. Los musulmanes creen que es el sitio donde fue enterrado el profeta Moisés. Está siendo investigada por los cargos de profanar un lugar sagrado y símbolos religiosos y por violar las medidas de emergencia impuestas por la Covid-19. Si finalmente es acusada Abdulhadi puede llegar a enfrentarse a dos años de prisión. El director general del Ministerio de Turismo y Antigüedades palestino permitió mediante un escrito la celebración del evento, lo cual no hace sino aumentar aún más la confusión.

El evento que se extendió durante cinco horas formaba parte de una serie de actuaciones pregrabadas tituladas “The Residency” para Beatport. Ésta fue de hecho la tercera de las cuatro transmisiones que se realizaron para la plataforma. Beatport ha confirmado que únicamente asistieron 30 amigos más, obviamente, el equipo de trabajadores/as. Maqam Nabi Musa todavía es utilizado en parte como lugar de culto pero en 2019 el Ministerio de Turismo lo declaró como atracción para turistas y desde entonces ha estado disponible de forma regular para la celebración de eventos. De hecho, ya han tenido lugar allí otros eventos musicales, eso sí, no electrónicos. Según Mixmag quienes asistieron al evento afirman que no tuvo lugar dentro del santuario sino en un espacio en el que en el pasado ya se han celebrado otras actuaciones.

Un grupo de personas irrumpió en el evento afirmando que no podía tener lugar en ese espacio sagrado. Y así es como se puso fin al mismo. Tras la detención de la DJ palestina se inició de inmediato una petición de change.org exigiendo su liberación y recibió más de 100.000 firmas.

Artículo original publicado en www.magneticmag.com por Ryan Middleton.